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Resumen

Este folleto ofrece una visión de conjunto de los retos a los que se enfrentan los cristianos ante la nueva ética mundial que se ha ido imponiendo desde el final de la guerra fría. Inmediatamente después de la caída del muro de Berlín, se produjo una revolución cultural global: nuevas palabras, nuevos paradigmas, normas, valores, estilos de vida, métodos educativos y procesos de gobernabilidad, pertenecientes a una nueva ética, se extendieron por todo el mundo y lograron imponerse. Se trata de un sistema ético postmoderno y, en sus aspectos radicales, post-judeocristiano. Se trata, además, de una normativa global: ya rige las culturas del mundo. La mayoría de los intelectuales y de los responsables de la toma de decisiones tienden a seguir las nuevas normas sin analizar cuidadosamente su origen y sus implicaciones, mientras que una minoría ha sido reaccionaria. No se ha realizado un ejercicio de discernimiento.

El contenido de la nueva cultura no es evidente por sí mismo. Bajo la apariencia de un "consenso suave", la ética mundial esconde un programa anticrístico enraizado en la apostasía occidental e impulsada por minorías poderosas que llevan el timón de la gobernabilidad mundial desde 1989. Algunos cristianos ya confunden los paradigmas de la nueva cultura con la doctrina social de la Iglesia. El peligro de que los cristianos se alineen con la nueva ética es particularmente real en los países en vías de desarrollo que afrontan ahora de pleno los efectos de la globalización. Por otra parte, los cristianos no pueden poner en duda que Dios dirige de modo providencial los acontecimientos del mundo. Están llamados a discernir los signos de la acción del Espíritu Santo en la nueva cultura y a evangelizarla, ofreciendo así una alternativa a la deconstrucción postmoderna.

La ignorancia de lo que realmente está en juego –en términos tanto sociopolíticos y culturales como antropológicos y teológicos– es abismal. Ahora bien, la ignorancia siempre es mala consejera. Un estudio serio de la revolución cultural global en sus contenidos y procesos permitirá a los cristianos ejercer sus responsabilidades. Este esfuerzo corresponde a la misión evangelizadora de la Iglesia.